Resulta que anoche en un cheboli de la zona, identificado como Club Millionaire, se hizo la fiesta titulada "Serata Argentina". Esta organización abocada al divertimento juvenil nocturno (cheboli) todas las semanas hace una fiesta relacionada con una nacionalidad. A estas se puede arribar al establecimiento a las 21.00 hs a comer las comidas típicas; para la nuestra había loco, guiso y alfajores, ver algunos espectáculos tradicionales; obviamente si no lo mostraban haciendo "la mano de Dios" a "Pasman: vos la tenes andentro" mostraban un show de Tango, y show de tango fue nomas... Luego comienza la dancetería a partir de las 10.30 de la noche, y merma al rededor de las 5 am.
Detalle particular del Club Millionaire es el precio de las bebidas, conocido en carne propia por mi y mis compañeritos de escavio. A causa de ello, Camilo, Gera y Lucas (yo no salí por la tosse y el sciroppo) habían cargado en La Mamadera con 25cc de buen Fernet Branca, con el anhelo de comprar Coca-Cola en Club y preparar la preciosa mezcla. Así partieron a tomar el "pullman centouno", con La Mamade' en el iobolsi.
Arribados a la mismísima barra del boliche, el muy tirano del barman les quiso vender el vaso de Ferchu a 5EUR, pero provistos de la brillante estrategia anticrisis, pidieron solo la Coca, pero he aqui la sorperesa: el vacito de Coca salía 5 EUR también!!!
"Yo con esto al pedo en el bolsillo no me quedo toda la noche, y si no tomamos esto no tomamos nada", parafraseó Lucas. Y los tres muchachotes decidieron aprovechar las ventajas del ingreso libre de aquel lugar y salieron en busca de latas de Coca.
Subitamente se dirijen a la calle y a unas atractivas señoritas italianas para requerirle la valiosa información, y de paso y cañaso salpicarle un poquito de chamuyo. Las susidichas mandar hacia Piazza Castello, dudando del éxito de su búsqueda, cuando los valientes llegan a Castello no habían obtenido resultados, y con ese salvaje y fogoso instinto ingenieril nuestros Tres Mosqueteros concluyen en separarse y rastrillar la zona!
Claro esta el final de esta historia, más si hay tres picantes ingenieros (¿vengo modesto con la profesión?)... Cuenta la anécdota que al rato de caminar sin mucho rumbo, tropezando con la ansiedad y portando la pesada mochila de la sed de Branca, el bien ponderado carrier de La Mamadera encontró un bar y las preciadas latas, las cuales procedió a comprar inmediatamente para depositarlas en el rack no ocupado por "la mamila".Bueno, visualmente era como si al camión de la Quilmes le ponemos una campera arriba y lo llevamos a bailar a un boliche, pero al fin entraron, bailaron y bebieron felices para siempre!


No hay comentarios:
Publicar un comentario