miércoles, 4 de noviembre de 2009

Sciroppo


Para que no se me pongan tristes, vuelven las entradas al blog. Esta vez, con un tema muy popular, muy solicitado, que según parece tiene absortos a varios: mi desempeño con el idioma italiano.

La bronca viene así: hace un par de meses, mi viejo (el Ricky, Ricardo, etc.) me dijo que estudie italiano porque estaba la posibilidad de irme, el muy temoso Mauro (adj. Tenaz y porfiado en sostener un propósito o una idea / fuente www.rae.es) dijo "mejor apruebo las materias que me faltan, y cuando todo esté firme, le mando para adelante con el italiano"... entonces a mediados de julio empecé con la idea de aprender un sobresaliente italiano en 2 meses, que obviamente era imposible.

Los que me conocen saben que no soy un gran locutor, sino mas bien alguien que siempre tuvo serias dificultades para pronunciar otros idiomas, incluso su lengua materna. Algunos se recuerdan de mi dialéctica francesa, o mi rimbombante examen oral de Inglés 2...

Cuando llegué a Torino, los chicos (Gera y Luquitas) ya tenían una base de italiano, entonces, el confort de quién les escribe guió a este cuerpo a hacerse traducir sus necesidades y curiosidades, actividad que refrenó el aprendizaje. Digamos, que las primeras 2 semanas solo aprendí palabras básicas que urgían en aquel momento (affitare, letto, nome e cognome, pullman, tra altre...)

La semana del 14 de septiembre comenzamos las clases. Si, no solo estamos de joda acá, también vamos a clases. Mi primera "lezione" era con el Profesor Calderini, desgraciado que pronuncia bastante cerrado y con una riqueza de vocabulario que me dejo de rostro, refirgerando profundamente mi pecho, haciédome suponer que nunca entendería su clase. Pero si vinimos con el pecho, le metemos el pecho, así que la primera actividad relevante que hice respecto al idioma, fue comprarme este librito:

Observen el detalle del rincón superior derecho; la banderita argentina, este fue la señal que decía que este libro era para mi. Y así fue que comencé el estudio serio del idioma. Lo leí con énfasis las primeras semanas, a su vez, retomé la lectura del idioma inglés en la materia del mencionado profesor, lo que agobiaba aún mas mi cerebrito. Poco a poco, comenzaba a decir algo.

Ya las clases avanzaban, y la oreja se ablanda (no tengo oído). Cada clase se va entendiendo mas, cada vez menos palabras quedan afuera, cada vez duele menos la cabeza después de clases. Con los libros de clases, y el diccionario al lado, se lee tranquilo. Obviamente no leo como en castellano, pero el chamuyo de la gestión es parecido en todos los idiomas...

En dos materias estoy en grupo con Italianos. En el grupo de calidad somos dos mejicanos, dos tanos y dos argentinos, el idioma común es un español "mexicanichingado" con un poco de italiano, aprendí bellas palabras mejicanas como buey, chingado, no mames, y todos sus sinónimos y usos. En el otro grupo, el de proyectos, soy el único extranjero.

Les hago una pequeña reseña de mi experiencia de trabajo internacional. Por si alguno olvidó, les recuerdo mi endeble capacidad de explicación, como punto de partida de esta idea.

Resulta que una mañana soleada del otoño turinese me esforzaba en explicarle a mi compañera de grupo un actividad que había realizado. De un momento a otro, la señorita mostró su disgusto frente a mi trabajo (la expresividad de los italianos es destacable) e intentó hacer modificaciones sobre mi obra. Yo refuté su idea, porque la esctructura del trabajo que ella planteaba era diversa (hablo de un árbol en MS Project), e intenté decirle que empecemos de nuevo con la actividad, que sería mas simple. Obviamente, esto dicho en mi "italiano", idioma que ella no entendió, y sin embargo enfatizó su contradicción, suponiendo que yo no entendía lo que me decía (no estaba muy lejos), y alborotada aún mas comenzó a tocar la pantalla y el teclado de mi monitor (Uds. saben el dolor que me provoca que toquen la pantalla). Estas actitudes llevaron el tono de ambas partes para arriba. La bella discusión finaliza con una frase mía en cordobés (del mas básico), a la cual la "ragazza" escucho atónita, y me dijo "Mauro, no entendí. Paremos acá, lo vemos en un rato."

Al rato, con los ánimos acordes a la boludes que teníamos que discutir, nos pusimos rápidamente de acuerdo en las adecuación del trabajo, y estudiamos todos felices para siempre....

Sacando ese encuentro negativo, el resto del trabajo con el grupo es agradable. Siempre está la dificultad del idioma de por medio, ya sea al momento de argumentar una idea, explicar algo, o hablar algún sinsentido (gilada), pero los tanos son bastante pacientes, algunos hablan un poco de español o inglés, y siempre aparece la palabra para transmitir la idea. Hace una semana que llevo donde voy mi librito de italiano, y al momento de chatiar con los cumpas tengo a mano el diccionario y la conjugación de los verbos, supongo que aunque sea a la fuerza voy a aprenderlo...

En la farmacia para la tos se pide un "sciroppo"...




No hay comentarios:

Publicar un comentario