Luego del largo receso retomo el abecedario para hacer uso de la solemnidad de las palabras, y una vez mas forjar una discursiva seria y concisa sobre las problemáticas actuales de la población mundial, la economía post-crisis, y tantos otros temas que solemos discutir asiduamente con Claudio (Fantini).
Como ya empecé escribiendo pelotudeces, me tomo la concesión literaria de agradecer a los fans de ese bien ponderado “Y lo’ guaso’ en Torino...blosgspot.com”, a saber: Raque… Raquel… bueno, y los otros que lo siguen (son tantos que no me acuerdo)
Les pido disculpas a aquellos que no pudieron tener noticias de este cuerpo en estas ya casi “quattro” semanas. Así que procedo a recontarles las novedades.
El vuelo
Primero lo primero. El vuelo Córdoba-Lima-Madrid-Torino empezó muy bien. Me sentí para la poronga cuando solo vinieron a saludarme la Viti y el Ricky al aeropuerto, porque noté que se deschavó la mentira de “pobre el Maurito que se va a estudiar allá”. La vez pasada venían familiares y amigos, muchos de lo que a la vuelta vieron las fotos y dijeron: “Pero che culiau no te ibas al Politecnico vo’? que poronga haces en el barrio rojo de Amsterdam???”
Llegado a la capital peruana, con ocho horitas de espera pal próximo vuelo, agarré mi maquina y me dispuse a chatear con alguno que este por ahí. Pecado; la maquina tiene rota la batería y para el cargador no tenía el adaptador. Raudamente me dirijo al visitado fri-iop, entro, vigilo una y cada una de esas frías góndolas, hasta que por fin; ahí está, quieto, ecuánime: el adaptador. Supongo que el cajero pudo seguir toda esa desesperada acción con su instinto de vendedor, porque cuando llego a la caja, el facha peruca se zarpó con 9 EUROS, que encima con el cambio que me hacía me abrochaba por donde se lo mire. Bueno, lo compré y ahora estoy haciendo una rifa entre la comunidad peruana de Torino.
Las ocho horas fluyeron como el agua. Pecado: el vuelo se retrazó otras 5. Así que de las 19.20, salimos a las 00.40 am. Chocho que iba a poder dormir en el vuelo, una amable pasajera comenzó a socializar en voz alta con todos los de la cabina, al notar la escena la azafata le pidió que baje un poquitito la voz. Al rato, le volvió a insistir, y de paso le dijo que no podía estar tomando nada que no fuera servido por las azafatas: “Oh! Que es eso pregunta la Jefa de Cabina?”, “Nada, nada…” responde nuestra nueva amiga, “A ver?”: si, tremenda piña colada en una botella de coca-cola se tomaba la suia!!!
Por suerte me dormí. Al rato, el alboroto de la cabina me despierta, la cena ya había sido servida, y la gente no parecía satisfecha. Claro, al visualizar de nuevo a la Jefa de Cabina arrodillada, limpiando puré del piso y del saco de una vieja, que estaba al otro lado del pasillo, noto que nuestra borrachina había jugado a la catapulta con la comidita. La escena de los retos es muy violenta para este blog... Naturalmente, al llegar a España, la deportaron.
Hogar, dulce hogar
Quizá algunos se recuerden que antes de volver había encontrado un nuevo departamento con un amigo mexicano y un tano de muy buena onda. También, una venezolana que apenas conocí. Ese depto estaba en pleno centro, muy lindo, cómodo y etc etc. Pocos saben que cinco días antes de venir mi futura co-inquilina me mandó un mail diciendo, en resumidas palabras: “Chori, tomate el palo de acá. Porque me pintó.” Tranquilamente respondí a aquel mail que necesitaba de un lugar para los primeros días de mi llegada. Que con tiempo, revisaríamos esta situación. Al llegar, calidamente me recibieron.
Llegué el viernes, y el fin de semana se pasó volando. El lunes, L (evito el nombre por si algún fan quiere tomar represalias), me preguntó: ¿Chori, y que pensaí hace’ vo’, papazo? (la distorsión en la tonada por iguales motivos). Saque la cuenta usted de la posición de desventaja que tenía que no solo no la mandé a hacer cualiar inmediatamente, sino que argumenté por mas de media hora mi necesidad de quedarme y la dificultad de encontrar un nuevo departamento. Entre tanto, surgió la frase: “Es que como no me respondías estos días (en los que yo preparaba la valija para venir a Italia), me comprometí con la otra persona, y ya estaría ocupado tu lugar”. Bueno, frente a esta bajeza y falta de respeto a la palabra que me habían dado hace unos dos meses atrás, se hacía evidente que ese “adiós” no maquillaba un “hasta luego”…(adaptación de Joaquín Sabina)
… Este loco se va con otros locos, y estos ojos ya no lloran mas por ti. (Continuación del anterior). Aclaración: Ni que me aprieten las bolas con la puerta del avión lloro por eso. Pero me tocaba ir a buscar departamento. Buscar departamento y también hacer el famoso “permesso di soggiorno”, la inscripción al Poli, el abono, entre otros. Pero, tranquilito fui moviendo contactos. Pecado: no tengo Facebook, y la lista de mis contactos de teléfono casi no existía; los que ahí se disponían a ser llamados, en su mayoría, habían vuelto a sus países de origen.
Llamada va, llamada viene, no encontraba nada. La hermosa mañana del miércoles, mientras me tomaba unos matecitos disfrutando el calido sol que entraba por la ventana, siento una fría voz de una de las viejas habitantes del departamento (amiga de la otra): “Mauro, a mi siempre me toca decir las cosas difíciles aquí. No te puedes quedar más aquí.” En córdobes: íte a ’ce culiá!
Por la tarde era un sin techo golpeando la puerta de la casa del conocido Luquitas, quién ahora vive con Felipe (CHI). La historia de porque Luquitas también se cambió de departamento es larga pero feliz, no nos peleamos con nadie, solo que los tres argentinos que vivíamos en el departamento anterior nos íbamos a cambiar de ciudades, y entonces nos separamos. Como sea, ya tenía casa provisoria, mi colchón inflable, y un acolchado de pleno invierno para taparme en las nochecitas de verano.
Unos días después, y a partir de mi social network tipo peer-to-peer basada en SMS (dejé de jeta a varios eh!), finalmente, encontré casa.
La casa nueva
La bronca del P2P (peer-to-peer) basado en mensajes de texto (SMS), fue mandar un par de mensajitos, hasta que Facundo me respondió que tenía una habitación en su depto, que la valla a ver y que conozca a su compañero. Facu es argentino, juega al waterpolo acá en Torino y es profe de natación. Lo conocimos en un partido del mundial, y de ahí salimos algunas veces.
El viernes voy a verlo. El depto muy bueno, y me presenta al compañero: Andrei, personaje oriundo de Rusia, estudiante de arquitectura en el Politecnico. Charlamos dos huevadas, nos cagamos de risa, pegamos buena onda, y con unas rapidas decisiones, ya el lunes estaba viviendo con ellos.
Llego con algunas cosas el lunes, en el depto todavía hay otra gente. Me acomodo entre valijas, suciedad y bastante desorden. El ruso no estaba, me agarró una habitación libre y caigo dormido bajo la manta del tigre...
próximamente el segundo capitulo de la nueva temporada...
No hay comentarios:
Publicar un comentario